¿Por qué los centenarios no suelen tener cáncer? El secreto está en su sistema inmune
Carolina (102 años) vive en la residencia Santo Tomás de Daroca (Zaragoza). Toni Galán
Diario EL MUNDO, Rocío R. García-Abadillo, 02-05-2026
¿Por qué los centenarios no suelen tener cáncer? El secreto está en su sistema inmune | Salud
Las personas centenarias parecen desarrollar una protección excepcional frente al cáncer gracias a un sistema inmunitario más eficiente, capaz de detectar y eliminar células tumorales con mayor precisión.
Síntesis
El artículo de EL MUNDO presenta un amplio análisis sobre por qué las personas que superan los 100 años muestran tasas sorprendentemente bajas de cáncer. Aunque el envejecimiento suele asociarse a un mayor riesgo oncológico, los centenarios constituyen una excepción estadística llamativa. La clave, según la investigación citada, reside en la calidad y el comportamiento de su sistema inmune, más que en la ausencia de mutaciones o factores de riesgo.
Un sistema inmunitario que envejece mejor
El artículo explica que los centenarios mantienen poblaciones de células inmunes más funcionales, especialmente linfocitos T, que conservan su capacidad para reconocer y destruir células anómalas. En la mayoría de las personas, estas células pierden eficacia con la edad, lo que facilita la aparición de tumores. En cambio, en los centenarios se observa una preservación inusual de la respuesta inmunitaria, lo que actúa como un mecanismo de vigilancia antitumoral más robusto.
La “vigilancia inmunológica” es el proceso por el cual el organismo identifica y elimina células potencialmente cancerosas. En los centenarios, esta vigilancia parece mantenerse activa durante más tiempo. El artículo sugiere que su sistema inmune no solo envejece más lentamente, sino que también se adapta mejor, compensando el deterioro natural asociado a la edad.
Evidencias científicas relacionadas
Aunque el artículo se centra en el estudio periodístico, investigaciones paralelas en España refuerzan esta idea. Por ejemplo, estudios del Instituto INCLIVA y la Universitat de València han demostrado que ciertos genes asociados a la longevidad —como Bcl‑xL, sobreexpresado en centenarios— mejoran la función de las células T y protegen las mitocondrias, contribuyendo a un envejecimiento más saludable. Estos hallazgos, aunque no forman parte directa del artículo, coinciden con la hipótesis de que la inmunidad es un factor decisivo en la longevidad y la resistencia al cáncer.
¿Por qué su sistema inmune es distinto? El artículo plantea varias posibilidades:
- Genética favorable: algunos centenarios poseen variantes genéticas que ralentizan el deterioro inmunitario.
- Resiliencia celular: sus células inmunes muestran menor inflamación crónica, un factor clave en la aparición de tumores.
- Estabilidad metabólica: un metabolismo más eficiente reduce el estrés celular y la acumulación de daños.
- Microambiente tisular más sano: los tejidos envejecen de forma más ordenada, lo que dificulta la proliferación de células malignas.
El cáncer es, en esencia, una enfermedad del envejecimiento. Sin embargo, los centenarios rompen esta tendencia. El artículo subraya que no se trata de que no acumulen mutaciones —todos lo hacemos—, sino de que su organismo gestiona mejor esas mutaciones, evitando que progresen hacia tumores clínicamente relevantes.
Implicaciones para la medicina
Comprender por qué los centenarios no suelen tener cáncer abre puertas a nuevas estrategias terapéuticas:
- Rejuvenecimiento inmunitario: terapias que imiten el perfil inmunológico de los centenarios.
- Modulación genética: activar genes protectores como los observados en estudios de longevidad.
- Prevención personalizada: identificar biomarcadores de envejecimiento saludable.
En conclusión, el artículo de El Mundo destaca que la excepcional resistencia al cáncer en los centenarios no es fruto del azar, sino de un sistema inmunitario extraordinariamente eficaz, capaz de mantener su función protectora durante más de un siglo. Esta capacidad, probablemente influida por factores genéticos y biológicos aún en estudio, convierte a los centenarios en un modelo natural para comprender cómo prevenir el cáncer y promover un envejecimiento saludable
