Investigación sobre el rejuvenecimiento del cerebro. / CSIC
Diario INFORMACION
Hernandez, 22 Julio 2024
El 90% de los ictus y el 40% de los casos de demencia se evitarían con hábitos cerebrosaludables
El artículo publicado por el diario INFORMACIÓN con motivo del Día Mundial del Cerebro expone un mensaje contundente de la Sociedad Española de Neurología (SEN): la gran mayoría de los ictus (casi el 90%) y un porcentaje muy significativo de los casos de demencia (alrededor del 40%) podrían prevenirse adoptando hábitos cerebrosaludables. Esta afirmación, respaldada por estudios recientes, subraya la importancia de la prevención desde edades tempranas y la necesidad de una mayor concienciación social sobre los factores de riesgo que afectan al cerebro.
Los neurólogos destacan que las enfermedades neurológicas representan ya uno de los principales retos sanitarios del siglo XXI. En España, más de 23 millones de personas padecen algún tipo de trastorno neurológico, lo que convierte estas patologías en una de las principales causas de discapacidad y dependencia. El ictus, la demencia y la epilepsia figuran entre las más frecuentes y con mayor impacto social y económico. Sin embargo, el mensaje central del artículo es esperanzador: una parte muy importante de estos casos podría evitarse si se actuara sobre los factores de riesgo modificables.
La SEN identifica 18 factores de riesgo que influyen directamente en la salud cerebral. Entre ellos, la hipertensión arterial ocupa un lugar destacado, ya que es el principal factor asociado al ictus y uno de los más relevantes en el deterioro cognitivo. Otros factores incluyen la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol, la contaminación, el estrés crónico y la falta de sueño reparador. También se mencionan factores sociales y psicológicos, como el aislamiento social o la baja estimulación cognitiva, que pueden acelerar el deterioro cerebral.
El artículo subraya que la prevención debe comenzar desde edades tempranas, incluso en la infancia y adolescencia. Los neurólogos insisten en que el cerebro es un órgano plástico y vulnerable, y que los hábitos adquiridos en la juventud tienen un impacto directo en la salud neurológica futura. Por ello, promover estilos de vida saludables desde la escuela y en el entorno familiar es una estrategia clave para reducir la incidencia de enfermedades neurológicas en la población adulta.
En este sentido, se destacan varios hábitos cerebrosaludables que han demostrado ser eficaces:
- Actividad física regular, que mejora la circulación cerebral, reduce la inflamación y favorece la neurogénesis.
- Alimentación equilibrada, especialmente patrones como la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, pescado, aceite de oliva y frutos secos.
- Control de la presión arterial, el azúcar y el colesterol.
- Evitar el tabaco y moderar el alcohol.
- Estimulación cognitiva continua, mediante lectura, aprendizaje de nuevas habilidades o actividades que desafíen al cerebro.
- Vida social activa, que protege frente al deterioro cognitivo.
- Sueño adecuado, fundamental para la reparación neuronal.
- Gestión del estrés, mediante técnicas de relajación, mindfulness o actividades placenteras.
El artículo también menciona que, además del ictus y la demencia, cerca del 30% de los casos de epilepsia podrían prevenirse con estos mismos hábitos, lo que refuerza la idea de que la salud cerebral depende en gran medida de decisiones cotidianas.
Los neurólogos aprovechan el Día Mundial del Cerebro para reclamar una cultura de la prevención más sólida en España. Consideran que, aunque la sociedad está cada vez más sensibilizada con la salud cardiovascular, aún falta conciencia sobre la importancia de cuidar el cerebro. Proponen campañas educativas, programas de detección precoz y políticas públicas que fomenten entornos saludables, como espacios urbanos que faciliten la actividad física o iniciativas para reducir la contaminación.
El artículo también hace referencia a investigaciones recientes sobre el rejuvenecimiento cerebral, que abren nuevas vías para comprender cómo envejece el cerebro y cómo podría ralentizarse este proceso. Aunque estos avances son prometedores, los expertos insisten en que la herramienta más eficaz sigue siendo la prevención.
En resumen, el mensaje central del artículo es claro: la salud del cerebro está en gran medida en nuestras manos. Adoptar hábitos cerebrosaludables no solo reduce el riesgo de ictus y demencia, sino que mejora la calidad de vida, la autonomía y el bienestar general. La SEN invita a la población a tomar conciencia de la importancia de estos hábitos y a incorporarlos de manera sostenida, recordando que nunca es demasiado pronto —ni demasiado tarde— para empezar a cuidar el cerebro.
