LAS PERSONAS CON ALTO COEFICIENTE INTELECTUAL TIENEN ESTOS SEIS HÁBITOS
LA RAZON
Raúl Castro, 29 Enero 2026
Spencer Hoffmann, experto en desarrollo humano, avisa: «Las personas inteligentes no solo se diferencian por lo que saben»
Las personas con alto coeficiente intelectual tienen estos seis hábitos
El artículo analiza los hábitos característicos de las personas con un coeficiente intelectual elevado, basándose en las explicaciones del empresario y divulgador Spencer Hoffmann, conocido por su trabajo en desarrollo humano, liderazgo y educación financiera.
Hoffmann, con una amplia presencia en redes sociales y autor de varios libros de éxito, sostiene que la inteligencia no se manifiesta únicamente en el conocimiento acumulado, sino en la forma en que una persona vive, interpreta y responde al mundo. Spencer Hoffmann, avisa: “Las personas inteligentes no solo se diferencian por lo que saben”.
A través de un vídeo difundido en TikTok, donde cuenta con más de 1,7 millones de seguidores, expone seis hábitos que, según él, son comunes entre las personas altamente inteligentes.
Estos son los seis hábitos que tienen las personas inteligentes
El primer hábito es hablar consigo mismas, aunque no de forma audible para llamar la atención, sino mediante un diálogo interno que les permite organizar sus pensamientos. Este proceso mental favorece la claridad y mejora la capacidad para resolver problemas, ya que ayuda a estructurar ideas y a tomar decisiones más meditadas.
El segundo hábito es poseer un sentido del humor agudo. Hoffmann explica que las personas inteligentes se ríen con facilidad, no como mecanismo de evasión, sino como una forma de dominar la realidad. El humor, según él, alimenta la resiliencia y estimula el pensamiento creativo, permitiendo afrontar situaciones difíciles con mayor flexibilidad mental.
El tercer hábito es disfrutar de la soledad. A diferencia de quienes experimentan incomodidad o ansiedad al estar solos, las personas con alto coeficiente intelectual encuentran en el silencio un espacio para reflexionar y obtener respuestas. La soledad se convierte así en una vía hacia el autoconocimiento y en un entorno propicio para la introspección profunda.
El cuarto hábito es mantener la mente abierta. Hoffmann subraya que incluso cuando no comparten una opinión, estas personas escuchan activamente. Esta apertura mental favorece la innovación y permite alcanzar una comprensión más amplia y profunda de las situaciones. La capacidad de considerar perspectivas distintas sin cerrarse en banda es un rasgo clave de su inteligencia práctica.
El quinto hábito es observarlo todo. Las personas inteligentes, según Hoffmann, están siempre atentas a los detalles y rara vez algo pasa desapercibido para ellas. Esta capacidad de observación se traduce en ideas más elaboradas y en decisiones mejor fundamentadas, ya que disponen de más información contextual que la mayoría.
El sexto hábito es centrarse en las soluciones y no en las quejas. En lugar de lamentarse ante los problemas, actúan. Para ellas, cada dificultad es un rompecabezas que espera ser resuelto. Esta actitud proactiva les permite avanzar con mayor eficacia y mantener una visión más optimista y estratégica de la vida.
El artículo concluye con una referencia a un estudio de la Universidad de Edimburgo que sugiere una relación genética entre la inteligencia temprana y la longevidad. Según esta investigación, publicada en Genomic Psychiatry, existe una correlación sustancial entre la capacidad cognitiva en la infancia y la duración de la vida. El investigador David Hill destaca que se trata de la primera evidencia molecular que demuestra que inteligencia y longevidad comparten una base genética común.
