Este es posiblemente, el video más perverso de la historia. Un relato que se remonta a los años 70 en los Estados Unidos, donde un nativo americano recorre el país, contemplando la devastación causada por la contaminación, y sus lágrimas reflejan la tristeza por el estado del entorno natural. El anuncio, aparentemente, resalta un mensaje poderoso: «la gente produce la contaminación. La gente puede pararla.» Este mensaje, en su momento, marcó un hito medioambiental, pero su verdadero propósito era mucho más siniestro de lo que parecía.
Detrás de esta aparente campaña altruista se encuentra una entidad que sorprende por su nombre tan noble: «Keep America Beautiful», financiada y fundada por Coca-Cola. ¿Por qué una mega empresa como Coca-Cola estaría interesada en financiar una ONG ambiental? La respuesta nos lleva a la historia de cómo la industria de las bebidas cambió drásticamente su enfoque de envases reutilizables a envases de un solo uso.
En la década de 1970, las botellas de Coca-Cola eran de vidrio, reusables, y se podían devolver por una pequeña cantidad de dinero. Este ciclo era sostenible: usar, lavar, rellenar y volver a usar. Sin embargo, el cambio hacia botellas de plástico de un solo uso resultó ser más rentable para la empresa, a pesar de sus graves repercusiones ambientales. Unos segundos de uso significaban 450 años de permanencia en la naturaleza.
Cuando comenzaron a surgir propuestas de legislación medioambiental para detener la proliferación de envases de un solo uso, Coca-Cola y otras empresas del sector lanzaron una campaña masiva para detener estas leyes. En lugar de abogar por una reducción en el consumo de plástico, promovieron el reciclaje como la solución, culpando a los consumidores por la contaminación. Así, el mensaje del anuncio se convirtió en «Reciclad vosotros», desviando la responsabilidad hacia los individuos en lugar de la industria.
El resultado de esta estrategia fue desastroso. A lo largo de los años, la producción de botellas de un solo uso ha alcanzado cifras astronómicas, con una fracción mínima reciclada. Países como Alemania han implementado sistemas de depósito y retorno de envases con éxito, pero aún queda un largo camino por recorrer.
La reciente aprobación en España de un sistema similar es un paso en la dirección correcta, pero no aborda la verdadera raíz del problema: la necesidad de reducir y reutilizar envases en lugar de simplemente reciclarlos. Es esencial cambiar el modelo de consumo para frenar la invasión de plásticos y microplásticos en nuestro medio ambiente.
La transición hacia envases reutilizables y la compra a granel es crucial para acelerar esta tendencia. Es hora de dejar de caer en la trampa de la propaganda engañosa y abrazar un enfoque más sensato y sostenible hacia el consumo. El futuro de nuestro planeta depende de las decisiones que tomemos hoy. Es el momento de elegir sabiamente y construir una sociedad más consciente y responsable.
