El agua es un derecho, no un negocio. ¡Salvemos el agua! (Greenpeace)

España se seca, y lejos de cuidar el poco agua que nos queda, las administraciones están permitiendo y alentando que unos pocos hagan negocio con ella. 

¿Cuál es el problema?

Vivimos en un país lleno de vida y con una amplia biodiversidad. Pero a la vez, es el país con más riesgo de desertificación de Europa. Con cada vez menos precipitaciones y más sequías, las administraciones deberían haber puesto el foco en proteger el recurso más vital para las personas y la vida: el agua.

En lugar de eso, políticos y gobiernos han permitido y alentado que unas cuantas empresas usen y abusen de ese agua durante décadas.

¿A dónde se está yendo el agua?

Se estima que casi el 80% del agua consumida en España va a parar a regadíos, que están en gran medida en manos de grandes empresas, lo que supone una presión brutal a los recursos hídricos. Estas mismas empresas, junto con las macrogranjas, están provocando también la contaminación del agua, creando una tormenta perfecta de agua escasa y contaminada que termina en desastres ambientales como los que están ocurriendo en el Mar Menor, Doñana o las Tablas de Daimiel.

Y lejos de pararlo, en los últimos años han sumado medio millón de hectáreas a la superficie  dedicada a regadíos en España, llegando ya a 4 millones de hectáreas en total. En un país con escasez de agua, ¡están regando una superficie casi del tamaño de Suiza! Y no quieren parar. Los planes de las cuencas hidrográficas y las administraciones para los próximos años incluyen el aumento de superficies regadas. Aceleramos hacia el colapso hídrico.

¿Qué podemos hacer?

Las administraciones están permitiendo que la agroindustria y sus grandes corporaciones dejen sin agua a ecosistemas enteros, a agricultores y ganaderos que sí hacen bien las cosas y a cada vez más ciudades y pueblos. En su mano está pararlo. 

Por eso, demandamos de ellos que:

  • Localicen y cierren los cientos de miles de pozos ilegales que existen por toda España.
  • Prohíban las nuevas concesiones que aumenten la presión sobre el agua.
  • Establezca un objetivo de reducción del regadío para 2030.

El agua es un derecho, y sin agua no hay vida. Alza la voz y salvemos el agua. 

¡Firma la petición!

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